Se sentó en el
borde de la cama y de su chaqueta sobresalía un sobre de color
naranja que llamo su atención, haciéndolo recordar lo sucedido esa
mañana en el taxi. Tomo el sobre leyó el nombre de la mujer y
recordó la información que le dio el chofer y comenzó a reír de
tal manera que no podía para de hacerlo. Como pudo ser tan tonto que
no lo noto, aquella mujer que en un descuido dejo caer ese sobre no
era otra que la compradora del edificio que estaba a su cargo. Mary
la de la voz nerviosa, la que deseaba solo poder terminar el trámite
y cerrar el trato. La que llamo muchas veces preguntando por el pero
que hasta ahora no lograron juntarse para conversar sobre el tema de
la venta.
-Que loco es el
mundo, como es capaz de unir a las personas de formas tan extrañas
¿será acaso una señal? Ahora me avergüenza un poco la idea de
tener que llamarla y decirle que me encontré algo de su propiedad y
deberemos juntarnos para entregárselo.
SECCIÓN DE MI LIBRO PUNTOS CARDINALES
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